Querido.... ni siquiera sé tu nombre, podés creer? Pero te conozco, porque cada una de tus heridas deja un poco de tu historia tatuada en mi carne. Seguro tenés una tradición de mil años de boludos como vos y seguro están todos muy contentos, pero quiero cortar con eso: acá y ahora.
¿Por qué? Si tan sólo entendiese tu misión en esta vida. ¿Será joderme a mí, matarme pero de a poco y sin sorpresa? Bueno, entonces te sale mal y bien al mismo tiempo, porque no me rindo. Y aunque seas como el viento de invisible y silencioso, para mí no lo sos, yo reconozco cada uno de tus cuchillitos que tirás, como al pasar y que dejan un rastro de risas.
Y esa vez que te vi llorar, no tenías disfraces para disfrazar ni humito para escapar, no tenías nada! Y si querías que me acercara ¿por qué te fuiste corriendo?
Yo te voy a sacar la ficha, ninja de secundaria, y no vas a poder robar nunca más, ni mi vocación ni mi oración ni mi oralsone ni mi comezón ni mi ton ni son ni mi sin razón ni NADA
Mañana no vas a llegar temprano ni te voy a ver volver del recreo y me voy olvidando de cruzarte en el pasillo de las putas casualidades, por eso te mando un e-mail, porque ni tu tatara tatara tatara senséi (que seguro nunca chapó con nadie) puede esquivar esto. La curiosidad mató al gato y a mí me mató tu veneno. Te amo...rtiguaría la culpa saber que puedo ser feliz y que alguna vez te voy a olvidar? Qué me importa a mí.
El ser que más te odia.
Lila
PD: Deja de mandarme shurikens de papel en clase, porque duelen
lunes, 28 de marzo de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
reconciliación
-mpshjms
Zurdo estaba sentado sobre una caja que seguramente tenia alguna historia, las piernas abiertas, las manos apoyadas y la cabeza gacha en actitud del que no cumplió la promesa, del que la cagó al final. Se irguió lento, aspirando un aire que parecía elevarlo y hacerlo sabio.
-qué?
-que ya lo sé. ya lo entendí
se levanto tan rápido que mi noentiendonada siguió de largo y chocó la pared. no pude no seguirlo y no puedo echarle la culpa a mi cualidad de amigo que te banca en las tristezas. simplemente algo dentro de mí hizo conexión y dio órdenes. alargué una mano intentando detenerlo y me respondió:
-sólo voy a comprar puchos, pero con una sonrisa que me inundó del miedo a lo desconocido.
bajamos los ascensores. él tarareaba mañana en el abasto. yo me sorprendia por millonésima vez de verme infinitamente por los espejos. por qué? por qué pensar en eso cuando un amigo abandonado te está llevando a no sé dónde seguramente. por qué a veces la mente se pone en blanco y se suelta de todos los cables.
-zurdo, pará. no sabés lo que estás haciendo. no metás a eva en todo lo que..
todo se puso negro y un calor atrapó mi cara.
-callate. callate o te pego más de lo que te va a pegar esto, y se toco la sien que le brillaba del sudor
y abrió la puerta del ascensor y después la del edificio y después la reja y yo lo seguí atrás sin ganás de preguntar por qué íbamos para allá si el kiosco...
-no zurdo
-callate
-no dale no hagas esto
-callate te digo
-zurdo el auto no...
ojalá nunca hubiese dicho eso. la bestia pivoteó y me miró fijo y yo, me quebré. no encontré los ojos inyectados en sangre que esperaba, esa locura infame que se había apoderado de él.
-por qué - aulló volanteando por la ruta - nunca lo vamos a entender? cuándo le regalamos al tiempo el poder de decir esto ya pasó y no lo podés cambiar, tenés que comerte los mocos por lo que se te ocurrió hacer. está todo acá boludo y yo lo voy a sacar. y vos me vas a seguir porque quiero que seas el testigo de este momento mágico
-a dónde vamos? dijo lo que quedaba de mí, lo que no se había ido en esa mirada
-vamos a buscarla
el auto patina como mis recuerdos: las dos cosas van a cientocincuenta por hora. qué hubiese podido decirle sobre lo inútil de buscarla, a ella, que ya no va a volver? sólo siento una frenada y los ojos del zurdo (no están rojos, están azules). un olor a muerto que me vuela el tabique de un corchazo y los ojos del zurdo (no se mueven, están calmos). una grava que salta, enterrandonos ahora a nosotros, y los ojos del zurdo (no son otros, son los mismos de siempre). unos versos que se pierden y los ojos del zurdo (y yo me alejo más del cielo...)
Zurdo estaba sentado sobre una caja que seguramente tenia alguna historia, las piernas abiertas, las manos apoyadas y la cabeza gacha en actitud del que no cumplió la promesa, del que la cagó al final. Se irguió lento, aspirando un aire que parecía elevarlo y hacerlo sabio.
-qué?
-que ya lo sé. ya lo entendí
se levanto tan rápido que mi noentiendonada siguió de largo y chocó la pared. no pude no seguirlo y no puedo echarle la culpa a mi cualidad de amigo que te banca en las tristezas. simplemente algo dentro de mí hizo conexión y dio órdenes. alargué una mano intentando detenerlo y me respondió:
-sólo voy a comprar puchos, pero con una sonrisa que me inundó del miedo a lo desconocido.
bajamos los ascensores. él tarareaba mañana en el abasto. yo me sorprendia por millonésima vez de verme infinitamente por los espejos. por qué? por qué pensar en eso cuando un amigo abandonado te está llevando a no sé dónde seguramente. por qué a veces la mente se pone en blanco y se suelta de todos los cables.
-zurdo, pará. no sabés lo que estás haciendo. no metás a eva en todo lo que..
todo se puso negro y un calor atrapó mi cara.
-callate. callate o te pego más de lo que te va a pegar esto, y se toco la sien que le brillaba del sudor
y abrió la puerta del ascensor y después la del edificio y después la reja y yo lo seguí atrás sin ganás de preguntar por qué íbamos para allá si el kiosco...
-no zurdo
-callate
-no dale no hagas esto
-callate te digo
-zurdo el auto no...
ojalá nunca hubiese dicho eso. la bestia pivoteó y me miró fijo y yo, me quebré. no encontré los ojos inyectados en sangre que esperaba, esa locura infame que se había apoderado de él.
-por qué - aulló volanteando por la ruta - nunca lo vamos a entender? cuándo le regalamos al tiempo el poder de decir esto ya pasó y no lo podés cambiar, tenés que comerte los mocos por lo que se te ocurrió hacer. está todo acá boludo y yo lo voy a sacar. y vos me vas a seguir porque quiero que seas el testigo de este momento mágico
-a dónde vamos? dijo lo que quedaba de mí, lo que no se había ido en esa mirada
-vamos a buscarla
el auto patina como mis recuerdos: las dos cosas van a cientocincuenta por hora. qué hubiese podido decirle sobre lo inútil de buscarla, a ella, que ya no va a volver? sólo siento una frenada y los ojos del zurdo (no están rojos, están azules). un olor a muerto que me vuela el tabique de un corchazo y los ojos del zurdo (no se mueven, están calmos). una grava que salta, enterrandonos ahora a nosotros, y los ojos del zurdo (no son otros, son los mismos de siempre). unos versos que se pierden y los ojos del zurdo (y yo me alejo más del cielo...)
jueves, 22 de enero de 2009
jueves, 25 de diciembre de 2008
Ahora vuelvo, voy a comer una manzana prohibida
I.
Odio que hablen. ¡Se me hace tan hipócrita de su parte! No dejan de decir mentiras, o se tiran mierdas, o se acarician como si se quisiesen o se llevasen bien, total como nadie les puede decir nada por todo eso de la cortesía y de que no vas a arruinar las Navidades con una pelea familiar. Caretas. Caretas caretas. Panqueques. Yo prefiero las miradas, las miradas dicen todo, pero nadie las escucha ni entiende, ni yo, por eso a veces parece que tienen sabor a nada, ¿qué me dice? ¿me ama o me va a ofrecer un seguro inmobiliario? Jaja amo las anécdotas, todos las amamos, y los recuerdos, por eso los viejos cuentan mil veces las mismas cosas. Por qué no se callan, digo yo, digo con la mirada, obvio, no me cabe eso de hablar
II.
¿De dónde viene la tradición esa de brindar? ¿Por qué la sangre de Jesús es vino y no agua? ¿Dónde queda Río Mon, en Uruguay?
III.
Debe ser impresionante estar en uno de esos lugares que son IGUALES a las películas yakees. Ellos no lo entienden, o los europeos, pero nos nos criamos con Mi pequeño angelito y Riqui Ricón, y desayunar bacon sería la gloria.
IV.
Ayer encontré Circo Beat y Rey Sol, de Fito Paéz. Discazos, me traen tantos recuerdos. Yo gritaba sonrojado laputamadrequelosremilparió en El diablo de tu corazón porque nunca había oido puteadas en una canción, jaja. Qué tiempos, era apenas chiquito, comia y jugaba con Legos y tenia un amigazo. Y andaba en bici y pensaba que mis zapatillas me hacían correr más rápido. Qué año duro este, un año de aprendizaje, cómo dolió todo, las cosas que hice. Me siento renovado y más ligero. Incredibol
V.
¡Feliz Navidad!
Odio que hablen. ¡Se me hace tan hipócrita de su parte! No dejan de decir mentiras, o se tiran mierdas, o se acarician como si se quisiesen o se llevasen bien, total como nadie les puede decir nada por todo eso de la cortesía y de que no vas a arruinar las Navidades con una pelea familiar. Caretas. Caretas caretas. Panqueques. Yo prefiero las miradas, las miradas dicen todo, pero nadie las escucha ni entiende, ni yo, por eso a veces parece que tienen sabor a nada, ¿qué me dice? ¿me ama o me va a ofrecer un seguro inmobiliario? Jaja amo las anécdotas, todos las amamos, y los recuerdos, por eso los viejos cuentan mil veces las mismas cosas. Por qué no se callan, digo yo, digo con la mirada, obvio, no me cabe eso de hablar
II.
¿De dónde viene la tradición esa de brindar? ¿Por qué la sangre de Jesús es vino y no agua? ¿Dónde queda Río Mon, en Uruguay?
III.
Debe ser impresionante estar en uno de esos lugares que son IGUALES a las películas yakees. Ellos no lo entienden, o los europeos, pero nos nos criamos con Mi pequeño angelito y Riqui Ricón, y desayunar bacon sería la gloria.
IV.
Ayer encontré Circo Beat y Rey Sol, de Fito Paéz. Discazos, me traen tantos recuerdos. Yo gritaba sonrojado laputamadrequelosremilparió en El diablo de tu corazón porque nunca había oido puteadas en una canción, jaja. Qué tiempos, era apenas chiquito, comia y jugaba con Legos y tenia un amigazo. Y andaba en bici y pensaba que mis zapatillas me hacían correr más rápido. Qué año duro este, un año de aprendizaje, cómo dolió todo, las cosas que hice. Me siento renovado y más ligero. Incredibol
V.
¡Feliz Navidad!
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Yo siempre creí en las emociones fuertes. Soñaba una y otra vez que mi amor pelirrojo y de ojos verdes se me aparecía en mil formas. Y masticando esas ilusiones, recorría el día a día, iba dando pequeñas cosas, gestos, insignificancias: dando consejos, robando mujeres, sacando sonrisas, contando secretos, acariciando mejillas, mintiendo y agrediendo, apoyando personas. Cosas que no me importaban, que pasaba por alto, cosas para gente que amaba, odiaba o incluso ignoraba. Pero esos gestos son los que más se valoran y los que construyen las relaciones, y las emociones fuertes como el amor no existen, son meros títulos para esas cositas que tanto nos alegran o nos amargan los dias
"Golpe a golpe, beso a beso"
"Golpe a golpe, beso a beso"
domingo, 14 de diciembre de 2008
Caminar
Es como desvestir una cebolla. O desvestir una mujer. Desvestir cebollas me hace llorar. Se requiere de mucha delicadeza y paciencia. ¡No tengo paciencia! Quiero todo YA, soy de la generación de la inmediatez. Será por la compu o por el internet, no sé, nunca me paro a pensar estas cosas. En todo caso, "y que no le importe mi ropa si total me voy a desvestir para amarla", como reza Sui Generis. A la manera de uno, eso quiere decir, cada uno desviste como quiere, más o menos rápido o mirando poco, o escuchando más que nada. En todo caso, lo importante es no llorar, porque podemos entristecer a los demás, y eso no está bueno. No es dulce. Como desvestir una mina
lunes, 1 de diciembre de 2008
And any time you feel the pain, hey Jude, refrain
Por qué se hieren, se insultan, se traicionan, se dan la espalda, se separan, se quedan callados, se delatan, se mienten, se engañan, se matan, se violentan, se arruinan, se destruyen, se odian, se temen y se rasguñan? Porque se aman
domingo, 2 de noviembre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
Pum, descargando
que deje de caminar
Tengo miedo que si freno
me voy a matar
Soy un diablo rojo aplastando un mendigo y a cada hueso roto, a cada mancha de sangre sobre la alfombra sonrío y es éxtasis nada más. A veces pienso en ella y hago ejercicio para liberar tensiones, pero nada es mejor que matar a un pobre mendigo. Pobre, pobre. Me siento mal, tengo ganas... de vomitar. Pienso en figura, eso me tranquiliza, vamos, respira hondo, sé que puedes hacerlos, ¡tac! Ahí está de nuevo (¡no se cansa!) el tipo ese molestando y tendré que matarlo, otra vez
jueves, 23 de octubre de 2008
Los gatos negros de la calle Bucarés
La ciudad despierta a las nueve, noctámbulos, cierran los negocios. Los bares, pura tristeza, un piloto de negro bajo esa lluvia tan tonta y callada como las ventanas, los edificios.Se prenden los faroles, heridas, como lágrimas de diamante. Las botas siguen caminando, paseo y trotecito suave disfrutando secretamente ese respiro de monstruo cruel. Vamos a seguir unas cuadras, total, qué puede pasar, y doblamos en la próxima, sorteando charcos, oculta la cara, avanza a tropezones, se atraganta, tose, toda roja, toda furiosa, toda hermosa. Es una muñequita de porcelana y vuelve a su mugroso departamento. Algo, lo que sea, ayúdeme señorita. Rebusca en los bolsillos. Gracias, preciosa, sigue camino. Maullidos y los moretones, se relamen los bigotes a falta de tentenpiés. Son los gatos, los más sufridos, escupiendo su blues crudo a la luna redonda redonda. Número 335, las llaves, subiendo. Ni ganas de armar la cama, yogur y sofá. Allá abajo sigue la música, qué diran los vecinos, nunca nunca mueren los gatos negros de la calle Bucarés
martes, 21 de octubre de 2008
Forum
Yo cuando viajo siempre tengo un escribano al lado mío que anota todo lo que digo
Qué feo saber que la muerte está muy cerca, porque uno nunca aprovechó su vida, entonces siempre te parece que necesitás más tiempo. "Que la reseca muerte no me encuentre vacío y solo sin haber hecho lo suficiente"
Yo cuando viajo enuncio teorías jodidísimas o recito poemas que dan escalofríos. Mi escribano escribe todo eso, sospecho que se lo roba, lo publica bajo el seudónimo de Tracy Manella. No sé, cuando viajo no importan los registros. Adiós, escribano ojo con esto último, lo quiero en papel
apretá 5 para entrar en el sistema, perdón por la tristeza
miércoles, 15 de octubre de 2008
Cóctel Tezcátl
-¡Tan, tan!- las palabras rompieron el silencio -Soy el Capitán Moulin Trementine, mi barco está anclado en el muelle 103 y pasaba por unos tragos
El posadero, su hija, un borracho y otros tres clientes se voltearon al unísono, atraídos por la extravagante figura que franqueaba la puerta y su retintineante voz. Era un hombre alto, cubierto por un sobretodo azul marino que lamía el suelo. Calzaba botas negras, las manos enguantadas y vestidas de anillos, una camisola oscura por la cual se arrastraban calaveras y lagartos tornasolados. Alzó una mano solemnemente y se la llevó al tricornio que cubría su cabello rojizo. Hubo un instante de expectativa y luego:
-Ladies and gentlemens, ¿por qué tan desanimados?
Su sonrisa, mitad enigma, mitad malicia, inundó el antro con una luz plateada. De pronto se oyó un chasquido y el sujeto desapareció
-¡Otra ronda, cantinero, yo pago!
De las mismas paredes mohosas comenzó a brotar música estridente. Los comensales, agitados por toda aquel bullicio repentino, se levantaron de sus butacas dando un respingo, pero finalmente rompieron en carcajadas y comenzaron a danzar. El cantinero y su mostacho fiel saltaban del barril a las mesas y de las mesas a la despensa a la mismisima velocidad de la luz. Sólo el borracho se mantiene apagado, recluído en su rincón
-¿Qué le pasa, buen hombre, no canta conmigo?
-Hace tiempo perdí lo que tenía de pájaro- respondé apesadumbrado
-¡Pero eso se arregla!- exclama Moulin y con un ademán teatral extrae un huevo de su manga. El ebrio ríe atolondrado como un niño, aplaude y echa a correr por la taberna.
Ahora todo es una fiesta, fragancias pomposas y explosiones de jazmín. La muchacha se ríe, se sonroja, alguien le levanta la falda, un guiño, una flor, un vendaval, se cierra la puerta, ¡clanc! El posadero, su hija, un borracho y otros tres clientes se voltean al unísono. No hay nadie allí, suena una sirena. Ya parte el barco, Capitán Trementine, kukús y calaveras por siempre
El posadero, su hija, un borracho y otros tres clientes se voltearon al unísono, atraídos por la extravagante figura que franqueaba la puerta y su retintineante voz. Era un hombre alto, cubierto por un sobretodo azul marino que lamía el suelo. Calzaba botas negras, las manos enguantadas y vestidas de anillos, una camisola oscura por la cual se arrastraban calaveras y lagartos tornasolados. Alzó una mano solemnemente y se la llevó al tricornio que cubría su cabello rojizo. Hubo un instante de expectativa y luego:
-Ladies and gentlemens, ¿por qué tan desanimados?
Su sonrisa, mitad enigma, mitad malicia, inundó el antro con una luz plateada. De pronto se oyó un chasquido y el sujeto desapareció
-¡Otra ronda, cantinero, yo pago!
De las mismas paredes mohosas comenzó a brotar música estridente. Los comensales, agitados por toda aquel bullicio repentino, se levantaron de sus butacas dando un respingo, pero finalmente rompieron en carcajadas y comenzaron a danzar. El cantinero y su mostacho fiel saltaban del barril a las mesas y de las mesas a la despensa a la mismisima velocidad de la luz. Sólo el borracho se mantiene apagado, recluído en su rincón
-¿Qué le pasa, buen hombre, no canta conmigo?
-Hace tiempo perdí lo que tenía de pájaro- respondé apesadumbrado
-¡Pero eso se arregla!- exclama Moulin y con un ademán teatral extrae un huevo de su manga. El ebrio ríe atolondrado como un niño, aplaude y echa a correr por la taberna.
Ahora todo es una fiesta, fragancias pomposas y explosiones de jazmín. La muchacha se ríe, se sonroja, alguien le levanta la falda, un guiño, una flor, un vendaval, se cierra la puerta, ¡clanc! El posadero, su hija, un borracho y otros tres clientes se voltean al unísono. No hay nadie allí, suena una sirena. Ya parte el barco, Capitán Trementine, kukús y calaveras por siempre
domingo, 12 de octubre de 2008
Epitafio
Cuando parta de este mundo será probablemente un día gris, de lluvia. Estarán tristes y no creerán la verdad, y no sabrán como decirlo, seca la boca, pero así es la vida. Por eso deben saber que los quiero con todo mi ser, que han sido el fruto de mi incansable trabajo, que mi futuro son ustedes y que deposito en vuestras conciencias mis expectativas todas.
Cuando llegue el día no quiero fastuosidades: un minuto de silencio será suficiente. Arrojen mis cenizas a un pozo y planten allí un cerezo (siempre adoré esos criadores de pececillos que usan sandalias de bambú). Planten mi tumba en el monte a la vuelta de casa, donde pasé las tardes corriendo pelotas y muchachitas. Denle un abrazo al Pete, a Brando, al Gordo Meglione, al Negro, a la Turca Garrido, a Placáu y a Willis Donovan. Manden un claver a Margarita, una alelí a Jazmín y una bomba a Rosa. Organicen una pequeña reunión con toda mi agenda telefónica y escriban en un libro todo lo que allí se diga.
Cuando la muerte toque a mi habitación, quemen mi cuerpo, mi ropa, mis pertenencias, mi casa. No publiquen nada en el diario, mientras más silencioso sea mejor. Escriban en mi ataúd "CARPE DIEM" y pongan adentro una flor por cada sonrisa
Cuando sea el momento se harán cargo de todo. Vendan la casa, las obras, la bodega, la lancha, el auto. El cincuenta para cada uno. Hagan que mis nietos crezcan buenos, formen una nueva familia, honren al apellido. No desesperen, que el camino puede parecer frío pero siempre me tendrán a su lado, siempre viviré en todos esos lugares. Nunca rompan los recuerdos y nunca me olvidarán. Allí dónde yo los crié, críen ustedes a sus retoños. Cuiden mi casa como si fuese yo mismo, porque en esas paredes susurro mi amor
Cuando me retire a descansar, sólo hagan algo: recuerden que las leyes se hicieron para romperse y los errores para volverlos a cometer, que el vino más dulce es el amor y que el sol del verano dura poco pero quema fuerte, que el precavido envidia al impulsivo, que la vida vive para reencarnar en anécdotas con amigos, que a falta de pan buenas son las risas y que nunca, nunca, nunca hay que obedecer a los muertos
Cuando llegue el día no quiero fastuosidades: un minuto de silencio será suficiente. Arrojen mis cenizas a un pozo y planten allí un cerezo (siempre adoré esos criadores de pececillos que usan sandalias de bambú). Planten mi tumba en el monte a la vuelta de casa, donde pasé las tardes corriendo pelotas y muchachitas. Denle un abrazo al Pete, a Brando, al Gordo Meglione, al Negro, a la Turca Garrido, a Placáu y a Willis Donovan. Manden un claver a Margarita, una alelí a Jazmín y una bomba a Rosa. Organicen una pequeña reunión con toda mi agenda telefónica y escriban en un libro todo lo que allí se diga.
Cuando la muerte toque a mi habitación, quemen mi cuerpo, mi ropa, mis pertenencias, mi casa. No publiquen nada en el diario, mientras más silencioso sea mejor. Escriban en mi ataúd "CARPE DIEM" y pongan adentro una flor por cada sonrisa
Cuando sea el momento se harán cargo de todo. Vendan la casa, las obras, la bodega, la lancha, el auto. El cincuenta para cada uno. Hagan que mis nietos crezcan buenos, formen una nueva familia, honren al apellido. No desesperen, que el camino puede parecer frío pero siempre me tendrán a su lado, siempre viviré en todos esos lugares. Nunca rompan los recuerdos y nunca me olvidarán. Allí dónde yo los crié, críen ustedes a sus retoños. Cuiden mi casa como si fuese yo mismo, porque en esas paredes susurro mi amor
Cuando me retire a descansar, sólo hagan algo: recuerden que las leyes se hicieron para romperse y los errores para volverlos a cometer, que el vino más dulce es el amor y que el sol del verano dura poco pero quema fuerte, que el precavido envidia al impulsivo, que la vida vive para reencarnar en anécdotas con amigos, que a falta de pan buenas son las risas y que nunca, nunca, nunca hay que obedecer a los muertos
jueves, 9 de octubre de 2008
Un poco de amor francés
domingo, 5 de octubre de 2008
Oblivious

La locura puede burlar a la tristeza. Los velos pueden ocultar las verdades terribles. Detrás del ojo común hay algo más para distinguir. No todo es bruma y el sol no siempre brilla tanto. Me duelen los ojos, las pestañas, me los refriego. Tengo una capucha azul y el cuerpo tatuado, que brilla. No todo es eléctrico, la locura puede engañar al enojo, los gritos fuertes pueden sofocar al dolor.
Solo. Triste. Muerto.
Frío.
Fin.
viernes, 3 de octubre de 2008
Burbuja
¡Esperame -ya llego-, perdoname! Soy como un vendaval, agitando mil adornos de oro puro aterrizo en tu mundo y te pinto la careta de colores. Vení, subite a mi burbuja, que desde acá todo es un poco más alegre
"As we live a life of ease
Every one of us has all we need
Sky of blue and sea of green
In our yellow submarine"
¿Miraste otra vez?
miércoles, 1 de octubre de 2008
Acercamiento
Mansilla y Agüero, serían las ocho de la noche, se cruzaron, los dos tocaron el portero electrónico. Había que esperar. Se sentaron
-Disculpame, ¿tenés fuego?
-Sí, tomá
Bolso. Una llama, humo
-Así que vos también esperás
-Sí, sí, a mi novio
-Ah. Yo a mi psicólogo
Risas
Sí, ya sé, después salió el novio y la parejita se fue contenta. Pero qué lindo es soñar
-Disculpame, ¿tenés fuego?
-Sí, tomá
Bolso. Una llama, humo
-Así que vos también esperás
-Sí, sí, a mi novio
-Ah. Yo a mi psicólogo
Risas
Sí, ya sé, después salió el novio y la parejita se fue contenta. Pero qué lindo es soñar
Pispireta
Como todos los domingos me paso por tu casa en San Isidro y llevo media docena de facturas. Te encuentro haciendo collares y hablando por celular, ¡típico! La tarde se llena de risas -es que sos tan fresca, tan natural-. Vamos a cantar y vos tocás el piano, vamos a charlar de lo caro que está el pan. Así se pasan las horas y terminamos en el piso recordando anécdotas de cuando chiquitos. Yo te pregunto si planeás viajar, vos respondés: "Todo lo que diga está de más, las luces siempre encienden en el alma". Guiño, ojitos, sonrisa. Qué bueno que es tenerte ahí cerca, niña
lunes, 29 de septiembre de 2008
Acuarela
El embustero maquina aprendizajes, traumas, amistades, heridas, anécdotas. Es el sastre más hábil. El embustero cosecha sonrisas de aprobación y de complicidad sin demasiado esfuerzo. El embustero es piedra y camino y nada más
El embustero usa una máscara. El embustero conquista a la hija del alcalde y la deja por la hija del porquerizo. El embustero agrada a las viejas chismosas y al cura de la iglesia. El embustero respira piropos, halagos y favores de carpintería. El embustero conoce su disciplina muy a fondo. El embustero mastica su propio plástico y se le revuelven las entrañas de pensar en tanta falsedad
El embustero no se vanagloria de nada, no disfruta su estigma. Lleva su casa a cuestas y deja una vida en cada pueblo. El embustero nunca sonríe, sueña con el día en que pueda dormir. El embustero soporta los escupitajos, las pedradas, los insultos. El embustero llora en un rincón y extraña la inocencia. El embustero echa a caminar una vez más. El embustero apreta los dientes y silba una canción para acompañar la soledad
Y el futuro es una nave que por el tiempo volará
A saturno, después de Marte, nadie sabe dónde llegará
El embustero usa una máscara. El embustero conquista a la hija del alcalde y la deja por la hija del porquerizo. El embustero agrada a las viejas chismosas y al cura de la iglesia. El embustero respira piropos, halagos y favores de carpintería. El embustero conoce su disciplina muy a fondo. El embustero mastica su propio plástico y se le revuelven las entrañas de pensar en tanta falsedad
Si le ves venir, si te trae amores
no te los roben sin apurar
Aprovecha los mejores que después no volverán
El embustero no se vanagloria de nada, no disfruta su estigma. Lleva su casa a cuestas y deja una vida en cada pueblo. El embustero nunca sonríe, sueña con el día en que pueda dormir. El embustero soporta los escupitajos, las pedradas, los insultos. El embustero llora en un rincón y extraña la inocencia. El embustero echa a caminar una vez más. El embustero apreta los dientes y silba una canción para acompañar la soledad
La esperanza jamás se pierde
Los malos tiempos pasarán
Piensa que el futuro es una acuarela y tu vida un lienzo que colorear
Acuarela, Toquinho
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